miércoles, 10 de agosto de 2011

Laguna.

Blogger no está disponible. El bloc de notas siempre lo está.
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Nunca es habitual una taza de té. Ni una lectura al lado del fuego.
Ni siquiera la lectura de poesía, a veces tan díficil de desentrañar para un hombre que gusta más bien de oírlas.
La rutina se perdió hace tiempo, destrozada, asfixiada por la revolución, hablemos de ella, oh libertarios del mundo y los Frentes imPopulares.
Se volvió un fluir de la conciencia, sin mucha conciencia ni ciencia, pero llena de pequeños deseos.
Unos deseos, unos gustos, unos sueños.
Deseo de té al acostarse, de leer poesía al calor y al frío implacables del rincón.
Gusto.
Sueño.
La tierra húmeda, las hojas quebrándose y volviéndose nada, la laguna desconocida.
Deseo, gusto, sueño. Flores, causas, procesos, presesos, preserso, observo, actúo, llego.
Abyecto, nuevo y gris tenue de las nubes del invierno que nunca acaba en este lugar.
Tú eres la tierra.
Sueño.
El té se acabó. Ya es mucho.
Mucho for hoy.

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