Lo bueno de todo esto es que me doy cuenta que te quiero más que la cresta y que verte llorar es lo peor que podría ver en la vida. Más si es mi culpa. Lo dije como lo siento.
Y no sabes cuánto extraño, aunque fue ayer, que me digas que me quieres sin razón aparente, sólo por decirlo. Y que en este menos de un mes, has sido mi cable a tierra de tanta desgracia, que si no estás conmigo, es todo como debe ser y no bello ni en colores. Regálame tus labios rotos, otra vez.
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