Luego hice lo de siempre: me armé un tabaco, una taza de té y salí a la escalera sin el celular. Es un momento muy placentero, dejo mis pies colgando al frío para que dejen de doler de una buena vez y me fumo el tabaco lentamente, aspiro aire fresco y tabaco, té para el sabor, ordeno mis pensamientos, sigo fumando. Escucho Lou Reed, bien bajito, miro los autos, la gente que sale a carretear. De a poquito se consume, me relajo, pienso en cosas tristes o alegres, se me ocurren ideas.
Pensé que tenía que ir al sicólogo, pero ahora creo que no lo necesito. Estoy bien, aunque ni yo lo crea mucho. Estoy tranquilo, ya no es tan terrible estar conmigo desde que hice las paces con mi corazón. Al final, ya está, quieres harto, odias poco, vives bien. Para qué hacer escándalo.
Y luego escribo. Tengo que escribir ese libro luego.
Me contenta mucho que te sientas así :) me gusta que los que amo sean felices, venga de donde venga esa felicidad
ResponderEliminarVen a comer humitas y sandía 💜