martes, 13 de febrero de 2018

Pauli Vidafluneada

Una bomba de racimo que arrasó con todo.
Estoy tranquilo porque no puedo estar de ninguna otra forma. Me dolía muchísimo la cabeza mientras me decías que lo nuestro jamás debió pasar, que hace tiempo que no querías estar conmigo y que te olvidara porque te irías por un tiempo tan largo y tan lejos que no tendría sentido nada.
Estoy tranquilo porque no hice nada. No provoqué esto, jamás he hecho nada que te pudiera hacer daño. Eres injusta cuando quieres ser dura. Eres hiriente, segunda vez que lo eres conmigo y de nuevo, no tenía nada que ver. Salvo haberte querido más que nadie, probablemente.
Estoy tranquilo porque tampoco te creo mucho. Estás picada, estás herida y te sientes atacada, invadida en tu proyecto de sanidad mental en el que, curiosamente para mí, ahora soy un estorbo. Mas no te puedo creer que no querías estar conmigo. Hace una semana estabas feliz y no te creo esas cosas que te repites para sentirte segura.
Estoy tranquilo porque, a lo mejor, en el fondo quería que cayera esta bomba y que destruyera todo. No así, obviamente, fue demasiado ordinario, dañino, innecesario. Quizás acaba de terminar mal lo que empezó mal, como todos decían. 
Somos el uno para el otro, eso sí, tenemos una conexión especial y de eso puedes escaparte mil kilómetros, podrás estar años ocultándote, pero estará ahí. Tú lo sabes muy bien. Lo bueno fue maravilloso porque estábamos los dos. Porque así funcionamos. Yo haré lo mismo, creo, debería hacerlo porque esta flor murió. Pero no sé porqué, no viene de esa parte romántica o sentimental sino de otra, siento que esto no es el final. Es un reinicio forzado. Ojalá estar más limpios y menos cargados de pasado como esta vez. Quizá efectivamente no nos conocimos en el momento apropiado. Pero no sé porqué, sin esperanza alguna, pienso que esto fue necesario ensayo para la gran obra. O fue un error. También sirve.

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