Cada día cobra mayor sentido mi decisión. Este epílogo sigue repitiendo el patrón que me llevó a tomarla.
No eres tú, ni soy yo. Algo se apagó, las gotas siempre vencen a la roca, más tarde que temprano. Fatiga de material. Fue repentino, fue precipitado, es lo único que lamento pero es lo mejor, estoy convencido. Y aunque nunca me creas, lo hice por tí. Lo que venía no te lo merecías. Y la decisión, por fin, era mía.
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