Ustedes no tienen pequeños Ilichs, igual de pedantes y odiosos que yo, hablándoles todo el día de lo que tienen que hacer y de lo que ellos piensan, que no es lo mismo que lo que yo pienso. Cada día más, y más fuerte y más extraño.
Quizás mi ego me está empezando a corroer por dentro. Quizás me estoy volviendo un poco loco.
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