Sentir tu aroma en las escaleras, uno que llena pero no invade, que es suave pero al mismo tiempo omnipresente en la memoria, en la conciencia consciente de que ya no estás-más-sigues aquí, porque así son las cosas en esta interacción entre personas, sin nombre ni apellido, pero tan real como cualquiera que exista a menos de diez kilómetros de distancia, tiempo y color.
Fluir a través de tí, y de tu cabello negro y de tus brazos suaves y toda tu constelación de sensaciones y sentimientos ocultos, caminos perdidos y olvidados por los hombres, revelados al que tú quieres, cuando quieres, sientes, eres.
Ser lo que somos. Pensar lo que haremos. Recordar lo que vivimos, hasta el último paso dado por calles vacías, nubladas y arrasadas por terremotos y el tiempo, quince minutos más.
Quiero volver. Quiero ir.
Pero soy feliz estando aquí. En tí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Lo leeré, déle, escriba