miércoles, 11 de julio de 2012

Cultura

Estoy cansado. Terriblemente cansado. Ojalá fuera sólo porque ahora juego a la pelota y porque voy al gimnasio y todo eso. Tengo un cansancio de adentro, un dolor en el cerebro o lo que sea, que me impide pensar ya, que me impide hacer cosas, que no me deja. Ya no es sueño, ya no es paja. Estoy terriblemente cansado y ya no quiero ser más delegado de Cultura ni encargado de una serie del club ni nada parecido. No quiero ser ya nada. No quiero ir a reuniones, cenas, bailes y cuanta mierda me inviten o me obliguen o todo eso. Porque cuando estoy cansado cualquier lapsus me duele, sobre todo uno que mi retorcida mente piense que me inculpe. No quiero ser ya nada, sólo quiero dormir cuatro días y amanecer de nuevo.

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