Últimamente sólo escribo fomedades y obviedades que escucho, leo, o miro.
Pero nunca siento, ahora.
Ni enojo.
Mis enojos son esporádicos y generalmente es con gente que no puedo durar enojado más de una hora, porque me hacen falta.
Mi alegría es cuando se puede (Juan, ¿qué desayunas?), porque o tengo sueño, o tengo que leer algo que me da sueño o hay algo que me perturba y no puedo estar alegre. Pero cuando lo estoy, es (como diría la buena Ismaela) , una plastificación de sonrisa.
Así, sin alarmas y sin sorpresas.
Tal vez debería llorar más y estar más hiperventilado.(Cotelo Co.)
O dejar de pensar tanto qué, porqué y cómo.
Pero ya no puedo escribir sobre amor.
Sólo puedo pensarlo. (o hablarlo con mi amiga Pina)
O dedicarme a leer constituciones, mejor.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarjajajAJAJAJA
ResponderEliminarCállate, Cotelo.
ResponderEliminarEs mejor hablar, acompañados de un borgoña casero.
Me encanta hablar contigo :D
te quiero
Qué desayuno?
ResponderEliminarNo desayuno, leo blogs de gente que hablando de si mismos se jactan de la gente que habla de si mismo. En fin; me gusta escuchar a la gente que habla de si mismo. :B
OS quiero! :B