La presión, la falta de sueño, el cambio de hora, el derecho, la separación entre el cuerpo y la mente, el color, la gente. Tantas cosas para guardar, tanta materia negra y fétida que esconder debajo de la alfombra, tan gruesa la cáscara de la vida. Tanto que me estoy quedando solo dentro de todo eso. Pidiendo demasiado, entregando poco, comprendiendo mucho y no entendiendo nada. Viendo llover y pasar y pidiendo que todo pase, que se lleve todo y que quede lo que tiene que quedarse, lo que quiera quedarse. Que vuelva febrero, febrero del año pasado, febrero de este año, por último.
Un cacho para mí mismo. Un problema insoluble, o fácilmente soluble, pero la espera es una tortura. Y esa espera puede que eche a perder todo que me importa. Lo único que me importa.
Respira antes de hablar. Y yo respiro antes de escuchar. Para no malgastar mis horas de vigilia en darle vueltas a sinsentidos.
Una dura cáscara. Ojalá que no vuelva a estar encerrado.
don ilish, soñé que ud anoche
ResponderEliminarEstoy intrigado con esto
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