Como agudamente una amiga -a la que quiero mucho- logró vislumbrar entre las tinieblas de mi comportamiento cotidiano, es muy posible que esté siguiendo un plan. Un plan más bien sin título, sin especificaciones ni instrucciones. Es como una idea. Una idea que no logro comprender del todo, pero que en los párrafos siguientes intentaré exponer.
Mi emocionalidad últimamente es como una pelota enorme. No como yo, ya que me piropean mucho últimamente, aunque es probable que sea más bien algo sicológico de verme con CocaColas Zero en la mano. La pelota rebotaba, a veces a intervalos muy cortos, otras muy largos y a veces rodaba un poco por el suelo.
La idea es mantenerla en el aire lo más tiempo posible.
Que no caiga, que no toque el suelo. Una cosa así. E igual como ese juego, la idea es que no caiga nunca.
Eso, según yo, es el plan. Ojalá funcione.
A lo menos, estoy cantando más y lamentando menos. O si lamento, es cantando. Y eso a nadie le hace mal.
P.S.1: Mi amiga es muy aguda, hay que reconocerlo.
P.S. 2: La esperanza es un segundo agradable. Puede que no dure más que un destello, un susurro. Pero más vale pasar por ese segundo, que por mil horas de vacío.
Gané!
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