Las grandes ideas se habla tanta tontera.
Jesús y su revolución del amor y el perdón. Pero sus seguidores a la generación siguiente la institucionalizaron y no, no es la Iglesia Católica, es toda. Pensar que el pobre nunca hizo una iglesia ni estuvo todos los días en un lugar encerrado, sino que vivía dando vueltas.
Marx y su revolución socialista. Pero sus seguidores lo convirtieron primero en ejemplos de estados totalitarios y finalmente en la mezcolanza de nombre que traiciona sus propios principios, con el sufijo del siglo XXI.
El mismo Allende y su proyecto pasado a vino y empanadas. Ahora se le nombra para justificar sacos de cabezas de pescados, mariscos y carne blanca en general, que no, no son como las empanadas de pino naturales.
Al final es un problema de los seguidores. O de los idiotas que piensan que su camino es el correcto siempre. Y no, nunca es el correcto.
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