Uniéndome a la ola cotidianizante que llena los blogs y descafeinando de emo-ción éste, me animo a hablar de cosas felices que me pasan.
Como que hoy jugamos con Estrella del Oriente y ganamos e hice un gol, bastante decente por lo demás.
Como que almorcé por segunda vez porotos con riendas-aunque fue mucho, era una ración doble-
Como que lavo la loza después de comer.
Como que me río mucho en Procesal y Eco.
Como que vamos a comer pichanga con los amigos.
Como que el mejor me imprimió un apunte enorme.
Como que el misticismo y la i-realidad del evangelismo me cae bien.
En fin, pienso que es para dejar de quejarse un rato.
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