viernes, 14 de enero de 2011

Final

Ahora sí que se acabó el año.
Y no es buena manera de empezar las vacaciones. Fue una caída predecible e incluso esperada, casi obvia. Pero uno nunca sabe, uno siempre tiene una pequeña esperanza de que al sujeto se le ablande el corazón y me pregunte la definición de ley. O que algún evento megacósmico impida el examen o que por ser el día de San Malaquías y sus profecías sobre los papas decidiera regalar sietes, número de la perfección. O un 4.7.
No. Caí, dignamente, pero caí en fin.
Lata, resignación, incomprensión, vergüenza.
Se depende del humor del día, de qué tomó de desayuno, de acaso Estrella del Oriente ganó el fin de semana, o el bueno de López atropelló o no a alguien. Depender de eso, da para sentirse tan pequeño y frágil el futuro cercano y todas las noches.
Adiós don Daniel. Espero no verlo hasta que me lo pille en una comisión perdida de Civil. Ojalá que no.
Vacaciones!

1 comentario:

  1. Chao a don Daniel. Que se preocupe de instruir a gente que le interese saber sobre su rama de la persona como tal, supletoria, disponible, accesoria y que sirve para determinar no sé qué mugre del resto del ordenamiento jurídico.
    Yo sé que voy a terminar trabajando con bosques, impuestos, agua y no sé qué otra mugre.
    Es cuático saber en qué va a terminar una.
    Si quieres te vienes conmigo. Y de paso nos leemos la constitución y esas mugres que tanto nos gustan, hacemos un asado y quemamos el coacódigo civilión, sí, aunque sea una edición fiesta especial para cumpleaños.
    Te quiero Ilish

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Lo leeré, déle, escriba