Iba pasando por la cocina de mi casa y la radio tocó, casi mágicamente, una canción que forma parte de mi banda sonora. Significó tanto, era una verdad. Y ahora, es un recuerdo de lo que fui, de lo genial que era ser inocente y creerlo todo, sentirlo todo, amar.
Cuando voy al trabajo, pienso en tí.
Por las calles del barrio, pienso en tí.
Cuando miro los rostros tras el vidrio empañado, sin saber quiénes son, dónde van.
Pienso en tí, mi vida, pienso en tí.
En tí, compañera de mis días.
De las horas amargas y la dicha de poder vivir.
Laborando el comienzo de una historia, sin saber el fin.
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