miércoles, 11 de agosto de 2010

Micreros

Hoy quiero divagar. Con todas sus letras.
Hay en la vida algo tan complejo como la mente de una mujer para un hombre, o de composición musical para un reggaetonero y es la mente de un chofer de micro para un estudiante.
¿Qué piensa un micrero? Un supuesto. Paradero de una carretera recta, soleado, martes, 12 del día. Un estudiante hace parar la micro.
Ya, puedo creer lógico que a las 8 de la mañana con una mole escolar me dé pánico detenerme y presionar el botón que hace pfsss para abrir la puerta y ser aplastado por TNEs y muchos pares de monedas de 100 y 10. O en la noche, un estudiante que pague con su pase, ¡qué le pasa! nadie estudia a esta hora, seguro irá a entregarse a vicios que yo no tuve cuando joven. O en la tarde, todo el mundo anda en el centro y este desarrapado de morral ocupará un espacio que podría llenarse eventualmente algunos metros más allá con alguien que de seguro pagará 350 pesos, y todos saben lo que son 240 pesos de diferencia en estos tiempos del cólera.
Pero, tengo la micro vacía, voy a menos de 88 millas por hora lo que me impide viajar al futuro, carretera plana y recta, un paradero, un joven desganado con una cara de sueño que chorrea inofensividad y que a mediodía de seguro no hará nada más que hacer lo que le manden, clases, padres, amigos, nada malo. ¿Porqué no paro? ¿Qué oscuro trance o trauma o mal recuerdo me impide virar hacia la derecha y abrir la estúpida puerta?
En fin. Hay preguntas que nunca alcanzaremos a comprender del todo.

1 comentario:

  1. A lo mejor le recordaste al hombre que se casó con el amor de su vida.

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Lo leeré, déle, escriba