Pero hay fútbol y eso vinimos a ver. Pequeño comentario sobre eso: hay minutos me gustaría ser del equipo rival, gol en contra, 0-1.
Bajo el marcador, sin embargo, algo era bueno. Collao en primavera es hermoso. Las galerías con mucha gente, el juego de sombras, El Manzano radiante de verde y miles de tonos y el cielo cruzado de naranjo y celeste. Definitivamente es hermoso. Y vale la pena el mal partido.
El fútbol en primavera tiene algo. Ese aire de definición, de emoción, de se acaba el torneo. La alegría general, el aire limpio de fuera de la ciudad, el sol, las nubes.
El partido pasa a segundo plano. La vida explota en el estadio.
Bueno, que de aquí no veo nada. La gente enfurecida pifia al colombiano viejo y lento como él solo. Los carabineros, preocupados de un lienzo que cuelga, como siempre o como antes, de la galería. O de impedir que los "$2.500" se colen adonde se ve el partido.
Quedan cinco minutos. Tiro libre, tole-tole, ¡1-1! ¡Qué gol más feo! Pero es gol y queda poco. La galería se entusiasma, todos de pie dando instrucciones y gritando. La barra del rival, que se burlaba segundos antes, está en completo silencio.
Pero ya es tarde. Pitazo. Empate. Collao está quedándose desierto. Pero definitivamente es lindo el fútbol en primavera.
Los goles se escuchan desde mi pensión :D
ResponderEliminarMe gusta el futbol pero he ido poco a verlo en vivo. La ultima vez fue hace años a mi querida U frente a un recien ascendido Ñublense.-
OOOOOOOOoooh, el Ilich y su jurgol. Oye, pero te aviso que todavia no es primavera :O
ResponderEliminar