viernes, 31 de enero de 2014

Vacaciones

Es como un sentimiento que empezó siendo como cualquier otro, indefinido, borroso.
No querer hablar, salir, saber. Estar, solamente, en silencio, sin saber de nada, ni nadie.
Hay como una especie de ahogo, un latido constante, distinto al del propio corazón: cuatro, cinco tiempos más que la sístole y diástole, propiamente tales.
¿No hay nadie más? ¿Alguien a quién no hablarle de ello, sino de otra cosa?
Hoy vi cuatro películas, cuatro y media para ser exactos. No suelo hacer eso porque no soy un gran cinéfilo, digamos. Pero logró acallar las cuestiones y darle sentido al sentimiento sensato.
Estoy atado. Me siento amarrado, cada noticia, cada mensaje, palabra sobre el tema, que es el gran tema, claro que sí, pero no hay otro.
Aún no salgo de vacaciones, porque creo que ya no me queda mundo donde ir, nada que no esté codificado y resumido para aprendérselo, o hablar de ello.
Quiero buscar el modo de huir de esto, por lo menos un mes, ya me queda un solo mes, putamadre.
Salir de vacaciones. Sin ley.

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