El título no interesa.
Hoy la gente llora porque ganó la Bachelet y porque perdió la Matthei.
Hoy no hablaré de soledad porque leí mis entradas y es un lugar demasiado común
Quería señalar que, tomando once, me di cuenta de lo lejos que estaba sentado del resto de mi familia. Tanto que no me escuchaban bien, eso les apesta un poco, a mí no demasiado. Discutimos de política, como todo el día y fui juzgado por enésima vez por mi postura, en dos días. Ahí recordé que se me quedó el mp3 en la radio del furgón, escuchamos mi música y también fui juzgado. Luego recordé que hablamos de una película y fui juzgado porque no me gustaba. Finalmente recordé que opiné dos cosas en el almuerzo familiar y también fui juzgado, mujeres y palabras eran los temas.
Ahí me di cuenta que estaba más lejos de lo que pensaba, y era porque se había acabado la once, es un proceso natural, en algún momento alguien se levanta. Levanté mi taza y me fui.
Es una idea repetitiva últimamente. Imposible, claro está, pero está ahí. Como la soledad.
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