Así se titulaba una buena canción evangélica, era buena.
Anoche se me cortó la luz y no tenía internet ni celular para alumbrar lo que podría haber leído, así que sólo me dormí, esperando descansar.
Anoche soñé que mi hermana se suicidaba, luego soñé que mi madre me daba de comer carne humana, presumiblemente la suya, y luego que se me caían todas y cada una de mis tapaduras. Fue una bonita noche.
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