Es un contraste terriblemente real. La luz del amanecer marca a la perfección el límite entre el cielo y la tierra de las altas montañas que se ven por la ventana abierta de 1 metro cuadrado de los eternos metros cuadrados de la Capital.
Hace dos años ni me acordaba de qué fecha era, sólo había miedo. E inconsciente protesta al alto cielo por su grandilocuente manera de hacerse notar en la región azotada desde siempre.
Hace un año cierto recelo me impedía ser feliz. Lo que faltaba y lo que no hubo también. Y la división brutal de los dos grupos me dejó con un sabor amargo.
Hoy es 27 de Febrero. Cumplo veinte años. Espero que la Pina digne levantarse para irnos de la gran ciudad. Hace tres noches no esperaba nada de mi cumpleaños. Pero el hombre de los momentos importantes, Cotelo Costán, hizo honor a su cualidad reconocida y añadió una historia feliz a la lista de los 27/F.
Hoy ya no estoy solo. Anoche vi a Morrissey y su Let me kiss you. Ayer conocí Santiago con calma por primera vez. Y ahora pienso que, como la imagen de la ventana, hay un contraste terrible, pero hoy estoy del lado del amanecer.
Gracias amigos, gracias a la pequeña Curi por estar con este egocéntrico incurable. Gracias a todos por hacer de este aniversario uno feliz. Salud.
lunes, 27 de febrero de 2012
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