martes, 6 de diciembre de 2011

Aniversarios

Tomaba once en los nuevos sillones de cuero, mullidos y sensuales, con un café procrastinante, viendo SportsCenter en ESPN. Había sido un día feliz, más bien una tarde feliz (porque en la mañana estudié). Comimos Gyros y había flores y sonrisas.
Tomaba once, entonces, cuando llega mi madre y me hace la pregunta del millón.
-¿Es normal que a los 20 años tu papá se olvide de nuestro aniversario?
Según yo, a cualquiera eso lo pone flun. Muy flun.
No supe qué responder.
Lavé la loza mientras mi mamá se acostaba en silencio.
Me costó mandar el mensaje. Con mi papá no hay una relación padre-hijo ideal donde se cuentan las cosas del amor y esas vainas. Pero le mandé un recordatorio. Es un hombre que trabaja todo el día y de seguro se le fue. Eso pienso.

Tomaba otro café mientras leía mugrosas historias poco fundamentales para mi vida, cuando llegó el hombre. Pasó calladamente y entró a la pieza. Sólo vi luces prendidas, y más tarde se encendió el televisor. Murmullos de conversación tranquila, de aniversario sin luces ni fiestas. Seguí estudiando.

Bajé al baño a las horas después y lo ví.
No sé cómo alguien puede encontrar algo así a esas horas de la noche.
Un sencillo arreglo floral. Sólo decía "te quiero".
Veinte años después, esas dos palabras deben serlo todo.

1 comentario:

  1. Estaba con una cara de mierda antes de leer esto. Me alegraste el día que casi fue un desastre.-

    ResponderEliminar

Lo leeré, déle, escriba