La presión es un tema serio en la vida de un joven cuasiadulto como yo. El manejarla es una tarea diaria, a veces tan compleja que se prefiere dejar subir como espuma de cualquier CocaCola Zero (porque es igual a la Pepsi). Más aún cuando se tiene un problema con la responsabilidad.
La gente que cree ser feliz y le saca el cuello a sus poleras, se hace responsable sólo de lo que hace cuando queda la crema. Y eso sirve mucho, obvio, nadie, ni uno solo, pide muchas explicaciones.
Pero cuando se es como yo, es terrible. Uno se siente responsable de lo que dice, hace, o no dice ni hace. La inconsecuencia, la irresponsabilidad, la mentira, son palabras que resuenan frecuentemente en el concierto mental de mi cabeza. Autorepresión, autoflagelación, las recriminaciones a mí mismo. Eso ya es parte de mí, no lo puedo cambiar.
Pero siempre es necesaria una salida. Escapar un poco.
Elegirla. Otro rollo más.
te entiendo muy bien.
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