Machuca me emociona.
Mis viejos me contaban sobre el viejo cura de la población. Decían que él era "el cura del pueblo", que iba en las noches a la picá de todos a tomar un vaso de vino y hablarles de Jesús. Decían que fumaba de vez en cuando, cuando iba a ver los partidos del club. Decían que los aconsejaba en su idioma, a garabatos si eran muy porfiados.
Decían que era un líder.
Su final no me lo dijeron. "Se fue como el 80 y algo"
Sacerdotes como el padre McEnroe de Machuca, o el viejo cura de mi barrio, hacían un poco más creíble la religión. Lo digo siendo evangélico, o intentando serlo.
Ahora, nadie cree nada. Porque nadie es de verdad.
Faltan de esos para que se crea en algo.
se cayó el muro, se acabaron los sueños.
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