sábado, 12 de febrero de 2011

Verano II

Machuca me emociona.
Mis viejos me contaban sobre el viejo cura de la población. Decían que él era "el cura del pueblo", que iba en las noches a la picá de todos a tomar un vaso de vino y hablarles de Jesús. Decían que fumaba de vez en cuando, cuando iba a ver los partidos del club. Decían que los aconsejaba en su idioma, a garabatos si eran muy porfiados.
Decían que era un líder.
Su final no me lo dijeron. "Se fue como el 80 y algo"
Sacerdotes como el padre McEnroe de Machuca, o el viejo cura de mi barrio, hacían un poco más creíble la religión. Lo digo siendo evangélico, o intentando serlo.
Ahora, nadie cree nada. Porque nadie es de verdad.
Faltan de esos para que se crea en algo.

1 comentario:

Lo leeré, déle, escriba