Pero incluso eso se echa a perder por falta de uso. Las emociones fuertes, al final de mucho tiempo inactivas, se oxidan y no aparecen más. La vida pasa a ser algo plana, monótona, con alegrías y penas claro, pero no para morir de ellas. A veces me gustaría morir de algo. Sólo para sentir cualquier cosa.
PD: No se para de comer. Viva Chile
A veces la intensidad cansa, y genera el mismo efecto.-
ResponderEliminaryo muero y vivo por cosas todos los días. Y concuerdo con Cotelo.
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